Descripción del Cultivo de la Graviola - Guanabana

Descripción del cultivo de la guanabana

 

La familia Annonacea se caracteriza por ser plantas leñosas de hojas enteras, sin estípulas, flores hermafroditas, frutos por lo general en baya y frecuentemente reunidos formando frutos colectivos de los que forma parte el eje floral carnoso. Esta familia comprende más de 40 géneros, de los cuales tres producen frutos comestibles: la Annona, género de la chirimoya, la Rollinia, conocido el fruto como biriba y la Asimina, conocido como pawpaw.

Las principales características del género Annona son: árboles o arbustos de hojas alternas, enteras, sin estípulas. Flores axilares, solitarias o en fascículos de prefloración valvar. La mayoría de los carpelos contienen una semilla. Si el óvulo no es fertilizado el carpelo correspondiente tiende a no desarrollarse, con lo que el fruto se deforma. Todos los carpelos fecundados contienen una semilla, generalmente de color negro, que al secarse pasa a marrón. La superficie de cada carpelo muestra una placa o areola al exterior, diferente de un cultivar a otro. Sirve esta característica para la identificación y descripción del fruto. El color del fruto varía entre verde claro y obscuro, teniendo un viraje de color a un tono amarillento, que sirve como índice de madurez. El fruto maduro tiene un PH de pulpa alrededor de 4, dependiendo esto de la variedad. La pulpa es carnosa, blanca, muy aromática, azucarada y de sabor subácido. Este género comprende unas 120 especies, originarias la mayoría de la región tropical y subtropical de América.

 

Cultivo de la graviola

La graviola o guanábana, es una especie susceptible al frío, y es la anonácea cuyos requerimientos de clima es el más tropical; cálidos y húmedos, característicos de altitudes menores de 1.000 msnm.

Requiere una temperatura promedio de 25 a 28oC y una precipitación media anual de 1.000 a 3.000 mm bien distribuída, aunque puede cultivarse en zonas con una estación seca moderada.

Esta especie se desarrolla desde el nivel del mar hasta los 1.000 m, aunque la altitud óptima para el cultivo está entre 400 a 600 m.

Los suelos en que se plante guanábana comercialmente deben ser profundos, arenosos y con muy buen drenaje. Son más convenientes los suelos con pH entre 5,5 y 6,5.

 

ZONAS DE CULTIVO Y EPOCAS DE SIEMBRA

Cualquier zona que tenga el clima y el suelo apropiado puede seleccionarse para el cultivo de este frutal.

 

VARIEDADES DE GRAVIOLA

Actualmente se distinguen diferentes tipos de guanábana o graviola, los que se han clasificado según el sabor que pueden ser ácido, semiácido o dulce; la forma que puede ser ovoide, acorazonada o irregular y la consistencia de la pulpa que puede ser blanda y jugosa o firme y seca.

Los árboles varían mucho en cuanto al crecimiento, follaje y copas, o cual se debe en algunos casos a la luminosidad, al manejo, procedencia y a otros factores.

 

CULTIVO DE LA GRAVIOLA

La guanábana se puede propagar por semilla o por arbolitos injertados.

Para propagar por semilla, la semilla debe proceder de los mejores frutos de los árboles más productores y cuyos frutos sean de la mejor calidad. La propagación por injerto contempla la producción de los arbolitos patrones y las yemas. Las yemas se deben tomar de árboles con muy buena producción, tanto en cantidad como en calidad. Como patrón se puede utilizar cualquier tipo de anona de la zona o la misma guanábana. Los mayores porcentajes de prendimiento del injerto, se han obtenido mediante las técnicas de injerto de enchape lateral y el de yema.

 

La semilla de la graviola

Una vez seleccionada la semilla, se lava y se sumerge en una solución de benomyl (Benlate, 1 g/l), calentada a 50oC, durante quince minutos. Luego se dejan en el agua durante 24 horas.

El semillero de la graviola, puede hacerse directamente en el suelo en eras o en cajas de germinación, cuyo suelo haya sido previamente desinfectado con Basamid (dazomet) o con algún fumigante del suelo.

Los surcos del semillero se trazan con 5 cm de profundidad y a 15 cm entre ellos; en el fondo se agrega fertilizante fórmula 10-30-10 que luego se cubre con una pequeña porción de suelo y las semillas se colocan de forma que quedan aplanadas y seguida entre sí, luego se cubren con una mezcla de arena de río y suelo en partes iguales. La germinación ocurre entre los veinticinco y treinta días.

Cuando las plántulas han alcanzado de 10 a 15 cm de altura deben ser trasplantadas, preferiblemente en bolsas.

 

Lugares seleccionados para el vivero de la graviola

Las plantas se trasplantan en bolsas de polietileno de 31 x 18 x 8 cm de fuelle, llenas con algún sustrato compuesto por suelo, una fuente rica en materia orgánica que esté bien descompuesta y granza de arroz o arena de río.

El lugar seleccionado para el vivero de la graviola, debe contar con riego y estar ubicado a media sombra.

A los ocho días del trasplante se debe fertilizar con abono fórmula 10-30-10 o cualquier otra fórmula alta en fósforo a razón de 5 g/planta. Además, es conveniente aplicar elementos menores vía foliar.

Es necesario realizar aplicaciones periódicas de insecticidas y fungicidas cuando sea necesario, con el fin de mantener muy sanos los arbolitos.

Cuando las plantas en el vivero tengan unos 70 cm de altura, pueden ser trasplantados al campo definitivo, si la reproducción es por semilla; en el caso de las plantas patrones, hacer el injerto.

 

Injerto

Entre los cinco y ocho meses de crecimiento del arbolito patrón, en el vivero, puede realizarse el injerto. El injerto que da mejor resultado en anona es el del enchape lateral. Un mes antes de injertar es recomendable fertilizar el patrón con 5 gramos de la fórmula 10-30-10.

Las varetas seleccionadas deben ser de madera joven. El grosor de las mismas dependerá del grosor de los patrones.

Las varetas deben prepararse entre diez y quince días antes de ser utilizadas. Para ello, a la rama de la que se sacarán las varetas se le corta el extremo o yema apical con hojas, pero no el pecíolo de éstas, con la finalidad de provocar el acumulo de carbohidratos y para estimular el desarrollo de yemas axilares.

A las plantas injertadas se les debe brindar riego constante y eliminarles los brotes que se producen en el patrón, el cual debe ser cortado paulatinamente de arriba hacia abajo hasta el nivel de la púa. Tres o cuatro meses después de injertadas, estarán listas para ser llevadas al campo.


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